EDITORIAL:Alrevés
PÁGINAS:315
GÉNERO: Narrativa
FECHA RESEÑA: 5 enero, 2026
Empezamos semana y llega la primera reseña del nuevo año, se trata de Ava de Mabel Lozano que hemos compartido en lectura conjunta gracias a la Editorial Alrevés.
Ava es la primera novela de Mabel Lozano, reconocida cineasta, guionista y activista social. Publicada por Editorial Alrevés y galardonada con el Premio Letras del Mediterráneo 2025 en la categoría de novela negra, la obra combina la fuerza de la ficción con un compromiso social profundo.
La historia gira en torno a María, una profesora universitaria independiente que viaja a Colombia tras recibir una llamada de su amiga de la infancia, Carmen, que trabaja acompañando a mujeres en contextos de prostitución. Allí conoce a Ava, una niña con un pasado terrible marcado por la violencia, el abandono y la vulnerabilidad. Movida por la ternura y la esperanza, María decide adoptarla y regresar con ella a España.
Estamos ante una novela dura en muchos pasajes, algo en lo que coincidimos todos los que hemos leído esta historia, pero por dura que sea la historia invita a seguir leyendo, a adentrarte en sus personajes, en su trama, en sufrir con ellos y pensar y esperar que todo llegue a su fin de forma satisfactoria. Desde las primeras páginas se percibe que esta historia nace de algo más que de la imaginación: hay verdad, hay rabia contenida y, sobre todo, hay una voluntad clara de no mirar hacia otro lado.
Lozano ha dicho en entrevistas que esta novela es “muy dura, pero también maravillosa”, porque trata tanto de la explotación sexual comercial de los más vulnerables como de las mujeres extraordinarias que luchan y sobreviven. Eso es lo que hace a la novela brillante, esa dualidad que hace que el lector reflexione sobre muchos temas de actualidad y especialmente a mi como madre me horroriza el tema de las redes sociales, la vulnerabilidad de los jóvenes y el impacto que pueden causar en ellos.
Ava es un personaje que duele. No porque esté construida como una víctima pasiva, sino porque es contradictoria, impulsiva, frágil y, al mismo tiempo, fuerte. Tiene momentos en los que el lector querría sacudirla y otros en los que solo dan ganas de abrazarla. Y ahí está uno de los grandes aciertos del libro: no idealiza, no suaviza, no convierte el sufrimiento en una lección bonita. Ava no es un símbolo, es una chica intentando sobrevivir con las herramientas que tiene, aunque esas herramientas la conduzcan a lugares peligrosos.
Al terminar Ava, no queda la sensación de haber leído una historia cerrada o tranquilizadora. Queda una inquietud, una incomodidad persistente, y quizá también una mayor conciencia. Es un libro que no se lee para disfrutar sin más, sino para entender, cuestionar y mirar de frente. Duele, sí, pero también importa. Y a veces, en la literatura, eso es lo más valioso.
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Comparto plenamente tu opinión. Gracias por organizar la lectura. Abrazos