Plomo
“Quien tiene miedo muere a diario, quien no tiene miedo solo muere una vez.”
EDITORIAL:Plaza & Janés
PÁGINAS:280
GÉNERO:Narrativa
FECHA RESEÑA: 13 mayo, 2026
Hoy me paso para hablaros de la última novela de José Luis Sastre editada por Plaza & Janés que lleva por título «Plomo».
Sastre sitúa la narración en los años más duros del terrorismo etarra y sigue a un policía encargado de escoltar a una concejala amenazada. A partir de esa premisa aparentemente sencilla, la novela se convierte en una exploración del miedo como forma de vida. No del miedo de las explosiones o los atentados —aunque su sombra está siempre presente—, sino del miedo pequeño y constante, ese que se instala en los hábitos diarios y acaba condicionándolo todo: la manera de mirar un coche aparcado, de entrar en un bar, de caminar por una calle o de despedirse de alguien.
«Plomo» no pretende convertirse en un gran tratado político sobre ETA, ya que no se nombra en el libro a la banda terrorista, solo los que vivimos esa etapa imaginamos que esas siglas son las protagonistas, ni reconstruir los años del terrorismo desde la épica o el análisis histórico. Lo que hace es algo mucho más difícil: devolver la temperatura humana a aquellos años de miedo, cansancio y violencia cotidiana que, con el tiempo, corren el riesgo de convertirse en una sucesión abstracta de titulares y fechas.
La experiencia periodística de José Luis Sastre se nota mucho en el tono de la novela. Su escritura es limpia, contenida y muy precisa. No necesita exagerar ni cargar las escenas de dramatismo para que resulten inquietantes. Al contrario: cuanto más sobria es la narración, más peso adquieren los silencios y las pequeñas observaciones. Hay páginas en las que apenas sucede nada y, sin embargo, la sensación de amenaza es constante.
Aunque el contexto político es muy claro, Sastre no escribe una novela de consignas. Le interesa más la dimensión humana que el debate ideológico. Lo importante no es tanto discutir qué ocurrió —algo que la historia ya ha documentado ampliamente— como preguntarse qué huella dejó todo aquello en quienes tuvieron que vivir bajo amenaza permanente. Hay una melancolía muy profunda en el libro, una sensación de desgaste emocional que atraviesa todas las páginas.
Otro aspecto especialmente valioso es la mirada compasiva del autor. Incluso en los momentos más duros, Sastre evita el odio como motor narrativo. Hay rabia, claro, pero sobre todo hay tristeza y necesidad de comprensión. La idea de que “el recuerdo no es rencor y el perdón no es olvido” atraviesa toda la novela y le da una profundidad ética muy poco frecuente. «Plomo» no busca reabrir heridas desde el resentimiento, sino impedir que el paso del tiempo convierta ciertas experiencias en algo borroso o irrelevante.
Al terminar su lectura, queda una sensación extraña. No la euforia que dejan algunas novelas de suspense ni tampoco el alivio de las historias cerradas de manera perfecta. Lo que queda es una especie de eco emocional, una tristeza serena que obliga a pensar en todo lo que significó vivir bajo amenaza durante tantos años. Y quizá ese sea el mayor mérito del libro: lograr que el lector no contemple aquel periodo como algo lejano o abstracto, sino como una experiencia profundamente humana.
«Plomo» no busca dar lecciones ni ofrecer respuestas simples. Solo recordar que hubo un tiempo en el que muchas personas tuvieron que aprender a vivir con el miedo pegado al cuerpo. Y recordar eso, hoy, sigue siendo importante.


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