Legado en los huesos

“Duerme con un ojo abierto, pequeña zorra, porque la ama te comerá tarde o temprano”

Legado en los huesos
4.2 / 5 Mi nota
Argumento4
Narrativa4.5
Final4
Info
AUTOR:Dolores Redondo
EDITORIAL: Destino.
PÁGINAS: 560
GÉNERO: Novela negra
FECHA RESEÑA: 31 octubre, 2018
Reseña

“Legado en los huesos” es la segunda parte de la tan aclamada trilogía del Baztán de Dolores Redondo, todo un fenómeno editorial que ha sido traducido en las cuatro lenguas oficiales del Estado español y en muchos otros idiomas, a cargo de editoriales de gran prestigio internacional. Si todavía no habéis leído la primera parte de esta trilogía os aconsejo que no continuéis leyendo y que salgáis corriendo a la librería a compraros “El guardián invisible” (aquí podéis leer nuestra reseña) dado que, irremediablemente, haré referencia a personajes y hechos que acontecen en su predecesor.

Como no podía ser de otra manera, la trama sigue desarrollándose en el Valle del Baztán donde, Dolores Redondo, a través de los ojos de Amaia Salazar, realiza una descripción tan detallada de los paisajes que nos permite trasladarnos a ese valle lleno de bosques frondosos y húmedos, casi siempre envueltos en niebla y donde las lluvias y tormentas son una constante.

Tras descubrirse la identidad del culpable de los crímenes del llamado Basajaun que tanto pánico generaron en el valle, “Legado en los huesos” comienza con la celebración del juicio contra Jason Medina quien asesinó a un hijastra Johana Márquez imitando el modus operandi empleado hasta entonces por el asesino del valle. Cuando está a punto de comenzar el juicio, éste es cancelado por el juez como consecuencia de hallarse en los baños de los juzgados el cuerpo sin vida de Jason Medina. El asesino confeso de su hijastra se ha suicidado dejando un mensaje escrito en la pared dirigido a la Inspectora Salazar: TARTTALO.

Si con “El guardián invisible” conocimos al Basajaun, una especie de hombre de los bosques protector de la naturaleza, en esta segunda entrega, los crímenes girarán en torno a la figura del TARTTALO, un ser mitológico semejante a un cíclope que esconde a un verdadero asesino sanguinario, feroz y caníbal.

El mensaje que Jason Medina ha dejado a Amaia Salazar hará que ésta se ponga al frente de una nueva investigación cuyo punto de unión reside en la amputación de brazos que sufrieron los cuerpos de diversas mujeres que murieron asesinadas a manos de sus maridos, quienes posteriormente acabaron suicidándose, dejando el mismo mensaje que Jason Medina: TARTTALO.

Al mismo tiempo, el equipo de la Inspectora Salazar deberá investigar también unas extrañas profanaciones que se están produciendo por las noches en la iglesia de Arizkun (uno de los pueblos del valle del Baztán) y que han dañado el templo dejando además en su altar restos de huesos humanos de bebés. Parece un caso sin importancia y que nada tiene que ver con la sección de homicidios, pero las autoridades eclesiásticas han pedido expresamente que sea Amaia Salazar quien dirija la investigación. Sin embargo, el descubrimiento de esos huesos humanos de bebés guardará relación con el nacimiento y su niñez.

En la presente entrega, no podemos olvidar que Amaia ha sido recientemente madre, y su temor por ser una mala madre y no darle a su hijo el cariño suficiente se enfrentará con su profesionalidad, por lo que tendrá (al igual que cualquier mujer) muchas dificultades para conjugar su trabajo con la maternidad, generándole una enorme y continua tensión que desembocará en continuas discusiones, poniendo en jaque su relación de pareja. A todo este cúmulo de reveses, debemos añadir la entrada en escena del juez Markina, por quien Amaia no podrá dejar de sentir una gran atracción física y sexual.

“Legado en los huesos” es una digna continuación de “El Guardián invisible” que atrapa desde el principio con capítulos no muy largos narrados con una prosa muy fácil de leer a través de los cuales trazará una trama ágil y dinámica, cargada de sorpresas y precisos flashbacks que contribuyen a una mejor comprensión de la vida de la inspectora Salazar, haciendo imposible no rendirse a esta nueva entrega de la trilogía.

Si que es cierto que tengo que poner un pequeño reparo a esta segunda parte de la trilogía y es que Dolores Redondo resuelve esta novela rozando un poco a «Deus Ex Machina» (Se denomina «Deus Ex Machina» a toda trama que se resuelve a través de un elemento, personaje o fuerza externa que no haya sido mencionado con anterioridad) dado que durante toda la historia no hay ningún sospechoso.

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